Origen y evolución de los viajes y el Turismo.
Fundamentos históricos
El turismo se remonta a los tiempos del nomadismo(ver Lectura complementaria, “El deseo de evasión”) y(( AL Nº4)) y, cuando el hombre se hace sedentario, es cuando nace este como tal.
El hombre primitivo fue un ser móvil que vivía desplazándose de un lugar a otro. Primero buscaba los frutos que lo alimentaban y se protegía contra el medio, después, cuando se volvió carnívoro se desplazó para buscar la caza que le proporcionaría alimentación y pieles para su abrigo.
Los fenicios, por motivos comerciales viajaron por todo el mundo conocido. Mil años antes de Jesucristo embarcaron en sus naves de remo y vela y cruzaron el Mediterráneo, llegando a las costas sur de Gran Bretaña.
En una época más reciente, la salud y el descanso hacen que los griegos y romanos busquen las aguas medicinales y los baños termales para recuperarse de las guerras y las bacanales((A.L. Nº5 )).
Durante la Edad Media, un nuevo motivo para el desplazamiento humano se agregó a las ya existentes: los motivos religiosos; tanto el cristianismo como el islamismo, tenían la creencia que los fieles para ganar el favor del ser supremo, debían visitar los lugares santos. Se completa la motivación religiosa con el desplazamiento de quienes tuvieron a su cargo la expansión religiosa del cristianismo, es decir, los misioneros que viajaron por todo el mundo conocido.
Con el Renacimiento y los inventos en manos de los navegantes, como la brújula, el desplazamiento se hizo masivo y además se volvió sumamente arriesgado a causa de las distancias.
Posiblemente el viajero más famoso de la historia fue Marco Polo, que se desplazó desde su natural Venecia hacia el entonces misterioso oriente, y al dar a conocer sus experiencias, cultiva el instinto viajero que heredamos de nuestros antepasados. Muchos siguen los pasos de Marco Polo hacia diferentes destinos. Cristóbal Colón será el primero de una larga lista de viajeros descubridores que en pocos años habrían conocido toda la tierra.
A los viajeros descubridores les seguirán los viajeros conquistadores que en busca de poder y riqueza, agregarán a sus respectivos imperios las tierras descubiertas.
En los siglos XVII y XVIII los hijos de los nobles seguidos por los herederos de la alta burguesía, constituyen los antecedentes de los turistas, sobre todo motivados por razones de educación. Hacían lo que se denominaba el “Gran Tour”((A.L. Nº6 )) o sea un viaje que duraba dos o tres años.
Algunos tratadistas, subrayan la importancia del instinto gregario((A.L. Nº7)) y del impulso nómada del hombre como incentivo profundo de la práctica del turismo.
El turismo moderno.
El siglo XVIII, llamado el “siglo de las luces”, se caracterizó por los notables avances tecnológicos que permitieron el desarrollo de las comunicaciones y, como consecuencia, el progreso económico de los individuos que crea la necesidad de conocer, de saber y de estatus que puede satisfacer el turismo.
El descubrimiento del vapor, como fuerza motriz aplicada a los barcos, permitió el desplazamiento masivo de personas y mercancías de manera más rápida y económica de lo que había sido hasta entonces.
Lo que definitivamente dio el mayor impulso al desplazamiento de los viajeros, fue sin dudas, el advenimiento del ferrocarril, ya que convirtió a los viajes cómodos y seguros.
Uno de los pioneros en organizar viajes de grupos en ferrocarril, fue un inglés llamado Thomas Cook((A.L. Nº8)), quien se transformó en un empresario que concibió y realizó todo un sistema de funciones y servicios profesionales para viajeros.
Las guías turísticas, es decir, publicaciones que describen el lugar que se visita, qué hacer y cómo hacerlo, qué costumbres existen, qué se come o qué museos se pueden visitar, etc. se vuelven una necesidad para orientar a los viajeros.
Siguiendo las pautas de estas guías de viajes, surgen en todo el mundo manuales de viajes, libros, folletos y revistas que cumplen una importante función social para el viajero.
Como consecuencia de la expansión de las líneas marítimas y ferroviarias, surge la industria del alojamiento y la alimentación. En éstas áreas se destacaron César Ritz((A.L Nº9)) y Augusto Escoffier((A.L. Nº10)), el primero hotelero y el segundo cocinero, trabajaron juntos y establecieron un principio de gran importancia, que consiste en unir el servicio de alojamiento y el de alimentos y bebidas en un mismo establecimiento: el hotel.
El punto culminante de la etapa de crecimiento llegó con el invento del motor de combustión interna, que permite el uso del automóvil y del avión, lo que contribuiría notablemente a cambiar los hábitos viajeros de la humanidad, porque el desarrollo del transporte masivo creó la necesidad de viajar; para satisfacerla fue necesario incrementar más el desarrollo de los transportes y, por lo tanto, de todos los demás servicios turísticos.
El uso del automóvil, que fue más frecuente cuando Henry Ford ((A.L. Nº11)) logró ponerlo al alcance de las mayorías, trajo como consecuencia la construcción de carreteras, lo que facilitó más aun el desplazamiento de los turistas.
Si aceptáramos que los conflictos bélicos tienen algo de positivo, esto sería el acelerado avance tecnológico. Esto se explica ya que los países en conflicto buscaban la manera de exterminar al enemigo mediante el desarrollo de los medios más eficientes posibles para lograrlo. De este desarrollo surgió el avión, que en época de paz, esta tecnología avanzada se puso al servicio del viajero, para trasladarlo a las regiones que deseara visitar en forma rápida y un tanto económica en proporción a lo que costaba un largo viaje e n trasatlántico.
Este hecho, aunado a que el hombre de la posguerra empieza a disfrutar de más tiempo libre, de días de vacaciones casi siempre pagadas, de mayor poder adquisitivo, hace que el turismo comience a tornarse masivo.
Se concluye que todo avance tecnológico, en materia de transportación, alojamiento, alimentación y recreación, requiere de la profesionalización
((A.L. Nº12)) de quienes prestan dichos servicios, con esto surgen las escuelas hoteleras primero, y las de turismo después, a fin de proveer los recursos humanos necesarios para la floreciente industria.
Muchos países como Suiza, Estados Unidos, España, Inglaterra, México, entre otros, se preocupan al observar que cada día son más necesarios los servicios profesionales en el campo de estas nuevas actividades.
El ritmo del desarrollo del turismo es acelerado, sobre todo cuando los países que lo generan experimentan una amplia fluctuación económica. Por lo tanto, compete a los prestadores de servicios turísticos, proporcionar los productos requeridos por los turistas, en un ambiente de competencia siempre creciente.
Luego de esta breve historia de los Viajes y el Turismo que le expusimos seguramente le interesará descubrir de dónde heredamos ese espíritu aventurero, curioso e inquieto que a casi todas las personas nos caracteriza, de manera especial a los estudiantes y profesionales en turismo. El siguiente texto se lo explica detalladamente.
Lectura sugerida
“El deseo de evasión” Introducción a la teoría y técnica del turismo. Luis Fernández Fúster. Generalidades. Pag.36.
“El Hombre frente a la Tierra Madre desarrolla civilizaciones diferentes. En principio vemos al hombre paleolítico depender de la caza de bisontes o cérvidos. Como estos depender de los pastos, el Hombre es nómada. Cuando inventa la agricultura se hace sedentario. Nomadismo((A.L. Nº4)) y sedentarismo son dos “conductas” diversas y antagónicas. Nosotros, herederos de ambos, somos sedentarios, pero llevamos en un subconciente profundo el recuerdo oscuro de una etapa de la Humanidad que duró milenios: la etapa nómada, móvil, de aventura y de temor; pero de íntima comunión con la naturaleza.
Nomadismo y sedentarismo son dos conceptos de la vida. El tránsito de una a otra debió ser tremendamente largo, creando estadios de pueblos “recolectores” naturales, es decir, sin siembra previa ni roturaciones. Hubo que adivinar que la semilla, enterrada, resurgiría de nuevo en planta, como en el mito de Démeter y Kora. Incluso entre los primitivos actuales hallamos estos estadios intermedios: pueblos esquimales, por ejemplo.
Pero hay más, como los hombres “azules” del Sahara o los gitanos, que deambulan todo o parte del año, unidos con un hilo invisible a un núcleo geográfico que sirve de referencia. En cambio, los sedentarios, pueblos que desarrollan después toda la civilización actual, seguirán mirando con recelo al eterno viajero no afincado en parte alguna.
El nómada es hombre de largos horizontes. Contempla el paisaje en conjunto, en síntesis. En su raciocinio deduce de arriba abajo, de lo general a lo particular. Su estética es la de los grandes volúmenes y las masas de color, pero unas y otras se deshacen cuando las traspasa. Su religión es panteísta.
El sedentario, en cambio, es tranquilo, quieto. Se cierra en el pequeño marco del horizonte vallado de su huerto. Más allá está el peligro, lo desconocido. Pero en su mundo lo conoce todo: el terrón de tierra que abre con la azada. Es hombre del detalle, del análisis. Su raciocinio es desde lo suyo, particular, a lo general desconocido. Su estética, de lo minúsculo. Su religión, monoteísmo.
Pero el nomadismo lleva prioridad de siglos en la historia de la Humanidad. Desde la aparición del hombre hasta el Neolítico, hacia el año 5.000 a.C. el nomadismo suma algo así como medio millón de años. El Neolítico, y no en todos los sitios, unos siete mil.
Cierto es que el sedentarismo ha originado toda la civilización actual, y desde un primer paso, que todavía perdura, la del agricultor que vive en “su” Naturaleza, pero vida natural, al fin, produce una segunda cultura. Ya no es el aprovechamiento directo de los productos agrícolas, sino su transformación. Es la civilización industrial la que se abre paso paulatinamente para desembocar en el mundo moderno industrial y urbano. Urbe e industria frente a la aldea autárquica, agrícola y ganadera.
Es en este medio moderno donde el hombre vive hacinado, de espaldas a la Tierra que le produjo, inmerso en una cultura artificial de asfalto, luces de neón, acondicionamiento de aire y calefacción, transportes y centros de trabajo y de diversión “masificados”, domicilios estrechos, sin un rayo de sol, donde el hombre actual disfruta una vida sin libertad y sin Tierra, a cambio de un alimento seguro y de unos goces civilizados.......”
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