VINOS, CUECAS, OASIS Y CORDILLERAS

Vinos, cuecas, oasis y cordilleras (cuyo)

“País de Arena” es el significado, en lengua mapuche, del topónimo Cuyo. Hoy se le podría agregar a la definición original el calificativo “… y de verdes oasis”, con los cual se tendría una caracterización más real del paisaje actual, en parte, distinto al observado por los aborígenes que poblaron estas tierras. Claro está que fue el hombre, quien a través de su ingenio pudo domar a una naturaleza que se le presentaba hostil.
Tres sistemas orográficos conforman la zona occidental que es la más elevada de la región. De Este a Oeste se registran los siguientes sistemas: la “Precordillera de La Rioja, San Juan y Mendoza” con sus cumbres chatas y planas que son el resultado de la acción erosiva que soportaron durante años. El plegamiento andino las elevó y dejó fallas, que cubiertas posteriormente por sedimentos sirvieron de asiento a las principales ciudades de la región. En la ladera occidental de la sierra del Tontal, en el Sudoeste de la provincia de San Juan, se encuentra la “Reserva Natural Estricta El Leoncito”, que entre los objetivos de su creación se encuentra la preservación del ecosistema y de los sitios históricos y arqueológicos del lugar, como así también mantener la limpieza de la atmósfera para quienes quieran observar el cosmos; hay dos observatorios astronómicos, ya que este ambiente garantiza una excelente visibilidad la mayor parte del año.
San Juan, recostada sobre la alta cordillera andina, ofrece la visión espectacular de su paisaje de montaña y la belleza y placidez de sus valles, lo cual –aunados- hacen de esta provincia una de las atractivas para el turista.
Poblaciones florecientes se levantan en sus valles, verdaderos oasis entre los áridos desiertos de pedemonte, convertidos en fértiles vegas por una ininterrumpida –a través de décadas-, labor de irrigación. En invierno, principalmente durante los meses de julio y agosto, brinda el magnífico marco de un espectáculo bellísimo: la nieve.
En los altos valles andinos está la Iglesia, de renombre por su fruticultura, tejidos y quesos. Próximo a Baldecitos se halla la entrada al Parque Nacional Ischigualasto, cuyos restos fósiles, formas geológicas y huellas, son testimonio de una forma de vida que se extinguió hace millones de años y, por tal motivo, conforma un lugar de investigación científica que aporta al mejor conocimiento de épocas antiquísimas del planeta.

Trasponiendo los valles de Rodeo, Iglesia, Calingasta y Uspallata se encuentra la “Cordillera Frontal” que se desprende del Sur de la Puna y después de recorrer unos 800 kilómetros se pierde en el Sur de la Provincia de Mendoza cubierta por sedimentos más modernos. En el sector meridional de este ámbito se crearon las reservas provinciales de “Laguna Brava”, en la Provincia de La Rioja y de “San Guillermo”, en la Provincia de San Juan, incorporada como “Reserva Mundial de la Biosfera” por la UNESCO. En estas áreas se protegen especies como la vicuña, la alpaca y el suri.
El último encadenamiento corresponde a la “Cordillera Principal l” que en gran parte de su desarrollo sirve de apoyo al límite internacional argentino-chileno. Esta región presenta las mayores alturas de todo el continente americano. Tiene en el coloso del Aconcagua (6959 metros) su máxima expresión. Los pasos cordilleranos se encuentran a gran altura y son de difícil accesibilidad. Estos mismos pasos fueron los que vieron cruzar los ejércitos libertadores del General José de San Martín.
En el sector sur de la provincia de Mendoza se desarrolla un paisaje transicional o antesala de la región patagónica: “la payunia”. Esta se presenta con su relieve amesetado y con algunas elevaciones aisladas que deben su origen a procesos volcánicos.
Completan el paisaje cuyano, unas curiosas formaciones cónicas llamadas penitentes. Se ubican por debajo del nivel de los hielos permanentes y su nombre se debe a que se asemejan, en su conjunto, a una procesión de monjes encapuchados.
Las travesías, conforman un espacio vasto, desierto y sin agua que ocupa el oriente de la región, donde el monte natural se encuentra muy afectado por distintos tipos de erosión. Para recuperarlo se crearon en la provincia de Mendoza, las reservas de Ñacuñán y Telteca. Las tierras malas o bad lanas con sus suelos requebrajados y las vegas con sus hilos de agua y verdes gramíneas terminan una lista, por cierto incompleta, de la descripción del diverso paisaje cuyano.
La falta de lluvias domina la región, aunque hay una marcada diferencia entre la zona cordillerana y la zona de las planicies. El clima andino se caracteriza por sus variantes altitudinales que van desde el tipo polar, por encima de los 4000 a 4500 metros, pasando por el tipo tundra entre los 3000 y los 4000 metros, para llegar en forma descendente, a los valles, intermontanos donde predomina la aridez y una gran amplitud térmica anual. Estas características se mantienen en las planicies, con veranos muy calurosos, donde además se registra una gran diferencia de temperatura entre el día y la noche. La consecuencia es la presencia de un clima árido donde la estepa es la formación vegetal predominante.
El Zonda, viento cálido y seco característico de estos espacios, tiene su origen en el Pacífico. Descarga su humedad, en forma de lluvia o nieve, en la ladera occidental de la cordillera para luego descender a gran velocidad por la ladera oriental donde alcanza elevadas temperaturas. A pesar de las molestias que ocasiona, su presencia es bienvenida, pues las nevadas que descarga en la alta montaña dará con el deshielo un gran incremento en el caudal de los ríos que bajan hacia los valles. Estos cursos de agua tienen un colector final común, que toma distintas denominaciones: Jagüe, Vinchina, Bermejo, Desaguadero y Salado, que en su conjunto se conoce como el Sistema del Desaguadero.
Al tener que superar las elevaciones montañosas, los cursos de agua profundizan sus cauces y se encajonan para dar lugar a la formación de imponentes gargantas. El llamado Cañón del Atuel, es la muestra más pintoresca de este proceso. Por su belleza de formas y contraste de colores se encuentran entre los más impactantes, no sólo de la región sino del mundo. Asimismo, los desniveles que presentan estos desfiladeros se han aprovechado para la construcción de una serie de represas para la obtención de energía hidroeléctrica y la regulación del caudal.
Los primeros rastros de poblamiento dentro de la región datan de hace 11.000 años y se ubican en la zona de la precordillera, a 2900 metros de altura, al Sur de la ciudad de Mendoza. Entre los años 1000 y 1100 d.C. en los valles de los ríos Bermejo y Jáchal se instalaron grupos diaguitas (capayanes) que desarrollaron una cultura denominada Angualasto, que toma su nombre de una localidad sanjuanina. La influencia incaica se deja ver en los santuarios de altura, ya que se han ubicado, en la zona cordillerana, sobre los 5000 metros de altitud. A mediados del siglo XVI, época que coincide con la desaparición de la influencia incaica y el arribo de los españoles, la comunidad indígena más importante era la huarpe. Los recursos naturales dieron lugar a la caracterización de dos grupos: los huarpes laguneros o balseros, que ocuparon las lagunas de Huanacache (en la actualidad prácticamente desaparecida como accidente hidrográfico) y las márgenes del río Desaguadero, y los huarpes agricultores del valle de Tulum. Los primeros, tenían en la pesca su principal fuente de alimentación y en la balsa de totoras y de juncos su medio de transporte.


Los segundos cultivaban maíz, calabaza y quinoa. Secundariamente, practicaban la caza y la recolección de frutos. El sector sur de la región representó un área de contacto entre distintas comunidades aborígenes. Los primitivos puelches, tehuelches y pehuenches (la terminación che en araucano significa gente) sufrieron durante el siglo XVII un proceso de araucanización que trajo consigo un cambio lingüístico, con la imposición del mapuche o araucano, por grupos aborígenes provenientes del otro lado de la cordillera.
Las variantes no clásicas de turismo como el ecoturismo y el turismo aventura, con las opciones de andinismo (recomendable en los parques provinciales “Aconcagua” y “Volcán Tupungato”), el rafting (la mayoría de los ríos cordilleranos son aptos para este deporte, entre los cuales se encuentran el Mendoza y Los Patos), el carrovelismo (en el barreal del Leoncito), y los recorridos espeleológicos (caverna de las Brujas, cueva del Tigre, pozo de las Ánimas) tiene en la región la más amplia gama de posibilidades para la elección del turista. Los núcleos de deportes invernales tienen sus epicentros en Los Penitentes, en Vallecitos y en el Valle de Las Leñas. Para quienes deseen gozar de mayor tranquilidad, las fuentes termales son una excelente alternativa que se puede encontrar en variados puntos de la región. Entre las más renombradas se pueden citar a las de Cacheuta, Villavicencio, Los Molles, Pismanta, Agua Hedionda, Puente del Inca y Los Molles.
La ciudad capital, Mendoza, cuenta con una excelente infraestructura receptiva para el turista. Es el punto de partida ideal para los circuitos de paseos que quiera intentar el viajero que, así, podrá admirar espléndidos paisajes en Potrerillos; pescar o practicar deportes náuticos en los Diques El Carrizal, El Nihuil o Valle Grande, visitar la industrial Tunuyán o la tradicional San Carlos. Ciudades como Luján de Cuyo, San Martín, Rivadavia, Las Heras, Godoy Cruz y Malargüe, conforman otros sitios de singular atractivo turístico.


Aclaración: Por lo extenso de su narración quedan sin describir las ciudades capitales de cada provincia. Investigación personal que cada alumno deberá completar