TOBAS,MATACOS,BOSQUE Y ALGODON

Tobas, matacos, bosques y algodón(chaco)

Por siglos la región chaqueña fue tierra indígena. Última zona en incorporarse en forma efectiva al espacio nacional. El topónimo “chacu”, en quechua, significa tierra de cacería. Dentro de las familias de aborígenes que poblaron estos pagos, la guaycurú (tobas, mocovíes y abipones) era la más importante. Emparentados con este grupo sobresalían los lules, matacos, vilelas y chiriguanos. Practicaban la caza. La rica fauna constituida por pecaríes, venados y ñandúes les proporcionaba una variada alimentación. También eran excelentes pescadores, así como recolectores, dado que el bosque les brindó gran variedad de frutos. Algunos grupos desarrollaron una agricultura rudimentaria.
La falta de desniveles importantes en el terreno hace de esta región una llanura con suave pendiente de dirección Noroeste-Sudeste. Las denominaciones chaco alto, chaco deprimido, chaco bajo y diagonal fluvial de los ríos Dulce-Salí, marcan pequeñas diferencias dentro de la uniformidad del paisaje. Los “madrejones”, cauces abandonados de antiguos ríos, los “albardones”, montículos de sedimentos acarreados por los ríos, y los “bañados”, zonas bajas inundadas, forman un conjunto de accidentes naturales que pueblan el paisaje chaqueño. Unas curiosas elevaciones salpican el terreno: los tacurúes, resultado del trabajo de las termitas, que al construir sus túneles remueven la tierra y la depositan sobre la superficie.
El clima subtropical, con sus tipos con o sin estación seca, se dilata sobre toda la región. La variedad sin estación seca se desarrolla en la franja costera que se recuesta sobre los ríos Paraguay y Paraná. Aquí se registran altas temperaturas y elevada humedad atmosférica durante todo el año. Hacia el Oeste se marca una disminución en los registros de las precipitaciones. Las distintas condiciones climáticas imperantes se traducen en otras formaciones vegetales. La selva en galería acompaña a los cursos de agua, ubicados en el sector oriental de la región. El bosque xerófilo, actualmente muy empobrecido a causa de la tala indiscriminada practicada por años, tiene en el quebracho colorado, del cual se extrae el tanino utilizado para curtir cueros, al representante más conocido. Acompañan a esta especie en el paisaje chaqueño el quebracho blanco, menos valioso, el palo santo y su fragancia característica, el palo borracho y su tronco abotellado, y el chañar con sus vistosas flores amarillas.
Una síntesis de las riquezas paisajísticas de la región se encuentra en sus parques y reservas naturales. El “Parque Nacional Pilcomayo” conserva, dentro de sus límites, varios ecosistemas. En las áreas más elevadas se encuentran montes de quebrachos y de lapachos. Los ríos y sus selvas en galería. Los bajos, ocupados por esteros, muestran una vegetación hidrófila. Las sabanas, donde alternan las formaciones arbóreas con pastizales, se ubican en las zonas más áridas del parque. En el “Parque Nacional Chaco” se preservan, especialmente el quebracho colorado y las palmeras caranday. En la “Reserva Natural Formosa”, ubicada entre los ríos Teuco y Teuquito, se intenta recuperar a la fauna (tatú carretas, mulitas y osos hormigueros) y a la flora del chaco semiárido. Ecosistema que en la zona se encuentra en un estado de deterioro muy importante. El ambiente ribereño del chaco oriental está representado en la “Reserva Natural Estricta Colonia Benítez” ubicada en las proximidades de la localidad de Resistencia.

Resistencia, la capital, es una ciudad activa, con la característica de que sus calles están embellecidas por más de ciento setenta esculturas, por lo cual recibe el nombre de Ciudad de las Esculturas. También es nudo de las comunicaciones del Nordeste, dada su cercanía al Puente General Belgrano y al Puerto de Barranqueras.
Entre las localidades y lugares de interés turístico, hay algunos históricos, como las Ruinas de Nuestra Señora de la Concepción del Bermejo, que datan de 1585. Villa Ángela es una ciudad progresista, donde hay dos reducciones aborígenes y la oportunidad de adquirir artesanías. Villa Bermejito, es un lugar donde pueden practicarse pesca y deportes náuticos. Fuerte Esperanza –fundada en 1978- es una avanzada en el Impenetrable. Presidencia Roque Sáenz Peña es importante centro algodonero y agrícola, donde hay, también, un complejo termal y casino.
Formosa, la ciudad capital, recostada sobre el río Paraguay, es un conglomerado urbano simétricamente dispuesto con avenidas arboladas y algunas construcciones de moderno diseño. Su puerto es de peculiar colorido y ágil sin movimiento diurno. Hay población indígena toba y mataca en los aledaños, que elaboran interesantes artesanías. A 26 kilómetros, está la Reserva Faunística de Guaycolec, predio natural donde viven en semilibertad, ejemplares de la fauna autóctona y exótica.
Otras localidades de interés son: San Francisco de Laishi, declarada Monumento Histórico Nacional; Pirané, en cuyas proximidades hay establecimientos modernos; Clorinda, que se destaca por su dinamismo y actividad, afines a su condición de ciudad de frontera y en cuyas cercanías está el Puente Internacional Argentino-Paraguayo “San Ignacio de Loyola”.

Santiago del Estero pertenece, en gran parte, a la región chaqueña, caracterizada por el relieve llano, con predominio de zonas boscosas con espacios claros. Su clima es de tipo tropical con estación seca; lo benigno de su temperatura durante el invierno hace que, durante dicha estación, la provincia se convierta en un centro de atracción turística.
Las Termas de Río Hondo son un centro de turismo invernal de fama internacional. Conocidas desde la más remota antigüedad americana, dado que según crónicas eran visitadas por nobles incaicos. La ciudad está dotada de todas las comodidades para el turista: piletas de natación de aguas termales al aire libre, hoteles –también dotados de aguas termales-, restaurantes, confiterías, discotecas, boites y casino. El Dique Frontal, con sus playas, lugares de pesca y práctica de deportes náuticos, suma otra atracción al lugar.