Toda persona que se dedique a la actividad turística debe saber que, al momento de seleccionar un determinado destino turístico, intervienen en el individuo una serie de factores internos que lo hacen actuar de una manera particular, siendo éstos el punto de partida de un viaje turístico
Al preguntarle a un eventual turista sobre la razón de la selección de un destino en particular posiblemente dirá: “me lo han recomendado”, “ es un lugar que siempre quise visitar”, “ las playas de ese lugar son maravillosas, las mejores”.
Términos como deseo, necesidades, motivación se utilizan como sinónimos, por eso es fundamental distinguir claramente estos conceptos
Motivación
Hay cierta dificultad para establecer las diferencias que existen entre necesidades y deseos y suelen confundirse los conceptos.
Una persona tiene muchas necesidades en un momento determinado.
Algunas son:
• Biológicas y surgen del hambre, la sed y la incomodidad.
Otras son:
• Psicológicas y proceden de estados de tensión, como la necesidad de reconocimiento, estima o pertenencia.
La mayoría de estas necesidades no son lo suficientemente fuertes para motivar la acción de una persona en cierto momento.
Una necesidad se convierte en un motivo cuando alcanza un nivel suficiente de intensidad. La creación de un estado de tensión hace que la persona actúe para liberar la tensión. Los psicólogos han desarrollado teorías de la motivación humana. Una de las más populares es:
Teoría de la motivación de Abraham Maslow quien intentó explicar por qué las personas son empujadas por necesidades particulares en momentos específicos
Por qué una persona dedica mucho tiempo y energía a la seguridad personal y otra a obtener la estima de los demás. La respuesta de Maslow es que las necesidades humanas están arregladas en forma de jerarquía, de la más a la menos importante. Esta jerarquía de las necesidades incluye, en orden de importancia, las necesidades fisiológicas, las necesidades de seguridad, las necesidades sociales, las necesidades de estima y de autorrealización. Una persona trata de satisfacer primero la necesidad más importante, y cuando la satisface, ésta dejará de ser un motivador y la persona tratará de satisfacer la necesidad que le sigue en importancia. Por ejemplo, un hombre hambriento (necesidad 1) no mostrará interés en los últimos acontecimientos del mundo del arte (necesidad 5), no como lo ven o estiman los demás(necesidad 3 y 4) ni incluso si respira aire puro (necesidad 2). Pero, conforme se satisface la necesidad más importante, surgirá la necesidad que le sigue en importancia.
Actividad para el alumno:
1) Buscar gráfico de la pirámide: “La jerarquía de las necesidades de Maslow”) Copiarla y analizarla.
Viajar puede ser una de las diferentes maneras de satisfacer una necesidad. A veces sentimos necesidades, pero no las expresamos, y otras veces no reconocemos que al viajar satisfacemos nuestras necesidades particulares.
Según expresa Kaufmann y Kaufmann (1972):
“La motivación es un proceso que provoca un comportamiento existente, para dirigirlo hacia el logro de un objetivo”. Toda conducta del ser humano está siempre motivada. La diferencia de la conducta humana con la de los animales es que estos últimos manifiestan conductas instintivas más o menos puras, no poseen una base motivacional, ya que los animales desconocen el fin de sus acciones.
Para que exista la motivación es necesaria la carencia que desencadene el proceso motivacional, pero para que esto ocurra es imprescindible que la necesidad sea percibida como tal, que genere una serie de sentimientos y expectativas en torno al objeto que ha de satisfacerla. Cuando no se satisface esta urgencia, se produce un vacío.
Una persona insatisfecha hará una de dos cosas: buscar un objeto que satisfaga la necesidad o tratar de disminuir la necesidad.
Las urgencias en la vida cotidiana del ser humano, no le permiten alcanzar el deseado equilibrio entre el trabajo y el descanso, la monotonía convive con la ansiedad, el ruido y el estrés. Si se suma a esto la monotonía, la rutina, un trabajo tedioso y sin satisfacciones, un sentimiento de impotencia frente a las posibilidades de cambio, la ansiedad de actualizarse frente a las nuevas tecnologías, las relaciones humanas cada vez más difíciles, veremos individuos sobre estimulados día tras día.
El viaje, supuestamente, podría aportar nuevos estímulos y asimilar nuevas motivaciones que ayuden a lograr el ansiado equilibrio.
Este tipo de vida se hace soportable solamente con la ilusión de escapadas periódicas que apuntan hacia una cura psicológica más que física.
Usted podrá conocer el listado completo de las diferentes maneras de agrupar las motivaciones consultando en AG. Nº 3 .
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Todo los temas desarrollados hasta aquí le brindan una visión global del fenómeno turístico cuales son las causas que generan los desplazamientos y ahora es necesario conocer en qué tiempo es factible realizar una actividad turística.
El tiempo libre
Es aquel que nos queda después del trabajo; esto es, el tiempo de “no trabajo” incluyendo las vacaciones, pero no es totalmente libre porque para que sea el “ocio” (tal como lo describe el loisir francés) tenemos que descontar el tiempo que dedicamos a dormir, comer, transportarnos, etc. Es decir, que el ocio es aquello que nos queda del tiempo libre para ocuparlo a voluntad.
Otros autores le llaman tiempo “liberado”, o sea, lo que se gana al tiempo libre, pero utilizar también este otro concepto sería complicar más las cosas.
Actualmente es la época de loisir, en que el tiempo libre aumenta y se transforma en ocio creativo. Para que haya turismo debe existir el uso de ese tiempo de ocio en la forma activa de viajar.
Joffre Dumazedier da la siguiente definición de tiempo libre:
Conjunto de ocupaciones a las que puede entregarse el individuo gustosamente, para descansar, para divertirse, para ampliar su formación, su educación o su participación social, voluntariamente, y al margen de las obligaciones profesionales, familiares y sociales.
El tiempo libre, esa “insólita y formidable riqueza”, como lo llama Héctor Manuel Romero, se ha transformado, de ser originalmente el reparador de las fuerzas gastadas, en la oportunidad de tornarse creativo en el proceso de planear, realizar y recordar las fases del juego que son diversión, aprendizaje, desarrollo, ejercicio, etc.
El turismo forma parte precisamente de ese tiempo libre; del ocio activo que tiende a realizar ese anhelo supremo del ser humano que es el juego.
Sin embargo, como toda riqueza debe ser cuidada y aprovechada; por lo tanto, los individuos deben aprender a emplear racionalmente su ocio. Si antes el hombre trabajaba para satisfacer sus necesidades básicas ahora trabaja además para obtener los medios que le permitan disfrutar de un tiempo libre en forma satisfactoria y significativa.
En el libro Ocio y turismo se dice:
En su concepción más profunda, “ocio” es actividad creativa y permite desarrollar al máximo las cualidades intrínsecas de cada uno.
Desde luego, en todo esto no nos referimos al ocio forzoso, o sea por desempleo o enfermedad, ya que éste es otro fenómeno social.
Así vemos que el ocio se ha convertido en una necesidad básica por sí misma, de la cual se derivan una serie de actividades de gran importancia para la realización del ser humano, por ejemplo las siguientes: descanso, distracción, recreo, cultura, desarrollo personal, actividades sociales, vacaciones, deportes y turismo.
La vida ya no se concibe sin estar relacionados con alguna o algunas de las funciones propias del tiempo libre, pues todas ellas, y muy especialmente los viajes, se vuelven, como dice Furastié, parte de las vivencias que queremos conservar y recordar, o sea que es cultura intelectual y cultura física. De ahí la inevitable cámara fotográfica y las tradicionales tarjetas postales que forman parte del equipo y material del viajero, que en esta forma logra hacer presente lo pasado.
También los viajes a veces tienen una característica de evasión o escape. González Llaca hace referencia a la declaración del propietario de una industria del tiempo libre:
Se constata en las vacaciones un deseo de huir de la angustia, una búsqueda dramática de seguridad, de abundancia; hemos creado una industria profundamente psicológica.
El turismo debe y tiene que ser una actividad que separe al hombre de su vida de trabajo cotidiana sobre todo cuando ésta se vuelve enajenante; asimismo de su vida familiar o social, que puede llegar a ser tan rutinaria y con tal falta de estímulo que el hombre tiene que buscar una evasión o un cambio, pues de otra manera podría llegar la crisis y llevarlo a manifestaciones de conducta antisocial como alcoholismo, drogadicción y actividades delictivas.
Toda evasión aunque no sea antisocial, por ejemplo viajes, espectáculos, etcétera, es de todas maneras una manifestación del individuo en contra de una situación dada, con la que no está de acuerdo, de momento o permanentemente, y de la que debe alejarse aunque sea por poco tiempo. Es natural para el ser humano buscar un cambio temporal para que su vida llegue a tener un significado.
Lectura complementaria.
“El derecho al turismo”
Manuel Gurria Di Bella. “Introducción al Turismo”, pag 29y 30.
Un derecho es: “la facultad de hacer una cosa, de disponer de ella, o exigirle algo a una persona”.
Por el solo hecho de nacer y crecer, el individuo tiene derecho, primero a que otras personas le satisfagan sus necesidades básicas, después a satisfacerlas por sí mismo en cualquier grado.
Existen únicamente dos medios para que el hombre obtenga los satisfactores de esas necesidades; ya sea producirlos él mismo o bien producir excedentes de algunos de ellos para intercambiarlos por los que no produce, pero que producen otros.
Faustino Ballvé dice que:
Los hombres tienen que recurrir a otros hombres para obtener las cosas o servicios que les faltan, a cambio de otras cosas o servicios que pueden ofrecer.
Éste es el principio de la división del trabajo.
El sistema común es que a cambio de su trabajo se le proporcione al individuo un medio de adquirir los elementos que satisfagan sus necesidades, ese medio es el sueldo, salario, emolumento u honorario, generalmente estipulado en dinero.
Por tanto, si el hombre tiene derecho a satisfacer sus necesidades, tiene como consecuencia también derecho a realizar un trabajo de acuerdo con su vocación y habilidad. Éste es un derecho humano.
De esta manera, el trabajo adquiere valor. Trabajar es bueno y no hacerlo es malo, pero repetimos, el trabajo es el medio de satisfacer las necesidades básicas de higiene, de afiliación, de reconocimiento y de autorrealización según la escala de Maslow.
Por eso, desde la época de la Revolución Industrial, aunque se pasó del trabajo artesanal al trabajo asalariado, se ha propugnado por la reducción de la jornada de trabajo y el aumento en el tiempo de no trabajo. En 1.936, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) reconoció el derecho de los asalariados a las vacaciones pagadas, es decir, recibir el pago de la jornada completa durante el periodo vacacional. El tiempo de trabajo se ha reducido paulatinamente y quizá para principios del próximo siglo será común la semana laboral de 30 horas
El trabajo, el derecho a la oportunidad de trabajar, otorga el derecho al tiempo libre y a vacaciones. Quien no trabaja no tiene necesidad de vacacionar.
Las legislaciones actuales de la mayoría de las naciones, no sólo reconocen el derecho a trabajar y a vacacionar, sino la posibilidad de ejercer realmente este último derecho, y crean el marco sociopolítico que establece las condiciones apropiadas para ejercerlo. La prima vacacional, es, decir, el pago de un porcentaje al salario durante el periodo de vacaciones, es el medio que tienen algunas legislaciones para facilitar el desplazamiento y la recreación del trabajador.
El tiempo libre y particularmente las vacaciones, tienen que ocuparse de alguna manera, puesto que sería absurdo que nada más se logrará la inmovilidad del individuo (ociosidad). El trabajo sería odioso ya que, como consecuencia de él, se obtendrían vacaciones que, en este caso, serían fuente de aburrimiento. Si el tiempo libre sólo se ocupara en encontrar cómo “matar el tiempo”, nos conduciría a la autodestrucción.
Con las vacaciones se presentan las condiciones posibles de un desplazamiento; esta movilidad es indudablemente una necesidad del ser humano. El viaje es una de las expresiones más enriquecedoras del derecho a las vacaciones. Así, se deduce que el derecho a trabajar tiene como consecuencia el derecho al descanso y a las vacaciones, y de éste, al ocio, o como algunos dicen al tiempo libre, se pasa de manera lógica y natural al derecho al turismo.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU), en la Declaración de los Derechos Humanos, reconoce en su quinto punto, el derecho al cambio de residencia, al trabajo, al desplazamiento y a los viajes.
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